Tarareando nació de una pregunta que vale la pena hacerse: ¿qué hace un niño cuando juega?
Se divierte, sí. Pero también trabaja. Construye un mundo, lo prueba, lo desarma y lo vuelve a armar. El juego es el espacio donde un niño va encontrando su propio modo de estar en el mundo.
Llevo años acompañando a niños y familias desde el consultorio, y eso es algo que aprendí muy temprano. Cuando nació Martina, mi hija, la pregunta dejó de ser solo profesional y se volvió personal: ¿qué le pongo en las manos? ¿Qué le doy que no haga el trabajo por ella, sino que la invite a hacerlo?
Jugamos hoy, creamos el mañana — eso es lo que creo, y es lo que está detrás de cada pieza de Tarareando.
La respuesta fue madera. Juego abierto. Objetos bellos que no resuelven ni explican — que dejan espacio.
Como tararear: sin letra fija, sin norma, sin destino obligado. Solo el sonido que sale, y la libertad de inventar mientras suena.
Tarareando no es estimulación temprana ni tendencia. Es confianza en el niño, y en los adultos que saben que un buen juguete no necesita pilas.
Yanina Beracochea — Psicóloga, magíster en psicoanálisis, fundadora.
